Alma adorada,
escucho Mozart,
en esta gloriosa mañana
destinada a celebrar
la eternidad de nuestro amor.
Se arremolinan en mi mente
Nuestras imágenes de vidas pasadas.
Tus manos y las mías se agitaron
al son de diafonías bárbaras
La naciente democracia pericleana
moldeó nuestras concepciones del mundo.
Bebimos el vino de uvas romanas
abrevado con miel de felicidad
Siglos antes,cincelamos juntos
jeroglíficos de Thot.
Me cortejaron
sonetos de Petrarca
engarzados en tu voz.
En preciosos calzados
de hebilla y tacón de seda
nuestros pies dibujaron,
danzas cortesanas en Versalles.
.
Siglo XXI….
Una vez más
el universo nos reunió,
Tú, has regresado a enseñar.
Yo, debo aprender aún
a ser libre,
a eso he venido, una vez más.
(Siempre me leías este soneto de Petrarca:)
“Bendito sea el año, el punto, el día,
la estación, el lugar, el mes, la hora
y el país, en el cual su encantadora
mirada encadenóse al alma mía.
Bendita la dulcísima porfía
de entregarme a ese amor que en mi alma mora,
y el arco y las saetas, de que ahora
las llagas siento abiertas todavía.
Benditas las palabras con que canto
el nombre de mi amada; y mi tormento,
mis ansias, mis suspiros, y mi llanto.
Y benditos mis versos y mi arte
pues la ensalzan, y, en fin, mi pensamiento,
puesto que ella tan solo lo comparte. "
Francesco Petrarca (Italia, 1304-1374)
Lo que oculta mi lenguaje, mi cuerpo lo dice
7/12/11
AGENDA DE LA ETERNIDAD
No podías amarme,
en esta vida,
consolé con poesía
a mi desahuciado corazón.
Me diste entonces
una cita en la agenda de la eternidad,
donde no existen lunes ni minutos,
en los confines del espacio-tiempo
donde se moldean las nubes
y las golondrinas, añorando el mar.
se cuelgan de las estrellas.
Justo a la hora del relámpago,
cuando despierten los cometas
y se cuele entre tus pestañas
una estrella fugaz,
sabrás que regresé,
una vez más,
ávida de palabras de otros siglos,
con incipientes caricias,
con mi eterna nueva pasión
para aterciopelarte de amor.
en esta vida,
consolé con poesía
a mi desahuciado corazón.
Me diste entonces
una cita en la agenda de la eternidad,
donde no existen lunes ni minutos,
en los confines del espacio-tiempo
donde se moldean las nubes
y las golondrinas, añorando el mar.
se cuelgan de las estrellas.
Justo a la hora del relámpago,
cuando despierten los cometas
y se cuele entre tus pestañas
una estrella fugaz,
sabrás que regresé,
una vez más,
ávida de palabras de otros siglos,
con incipientes caricias,
con mi eterna nueva pasión
para aterciopelarte de amor.
PARIS 1860: JARDÍN DE AGUA
-¿Y si los nenúfares de Giverny
fueran los oídos de las hadas
habitantes de la profundidad del jardìn de agua?
¿Y si cada palabra de amor que ellas escucharan
se convirtiera en una estrella?
-Entonces, si es así, mi dulce amor,
¡habríamos convertido el firmamento
en una galaxia de palabras de amor!
fueran los oídos de las hadas
habitantes de la profundidad del jardìn de agua?
¿Y si cada palabra de amor que ellas escucharan
se convirtiera en una estrella?
-Entonces, si es así, mi dulce amor,
¡habríamos convertido el firmamento
en una galaxia de palabras de amor!
LLUVIA
Exposición de gotas de lluvia
en el vidrio de mi balcón.
Escribo, mas me atraen,
me distraen.
Extraño el olor de tu piel
sorprendida por la lluvia.
Deseos de devenir, yo misma,
líquida…
Llover sobre tus cejas, tus axilas,
inundando tu cuerpo.
Descubrir por fin tus labios,
moldear tus hombros
con mis gotas-besos.
Empaparte,
y escurrirme por tu corazón.
en el vidrio de mi balcón.
Escribo, mas me atraen,
me distraen.
Extraño el olor de tu piel
sorprendida por la lluvia.
Deseos de devenir, yo misma,
líquida…
Llover sobre tus cejas, tus axilas,
inundando tu cuerpo.
Descubrir por fin tus labios,
moldear tus hombros
con mis gotas-besos.
Empaparte,
y escurrirme por tu corazón.
PERTENECERTE
Fluir, errar por tus pensamientos,
admirar cada idea, asomarme a tu corazón:
develar sentires, calmar dolores.
Pasearme desde tus ojos,
ver a través de tu iris,
disolverme en tu piel.
Nadar por los rápidos de tu sangre,
no resistirme a la marea de tus latidos.
admirar cada idea, asomarme a tu corazón:
develar sentires, calmar dolores.
Pasearme desde tus ojos,
ver a través de tu iris,
disolverme en tu piel.
Nadar por los rápidos de tu sangre,
no resistirme a la marea de tus latidos.
NEUROSCIENCE OBLIGE
-¿Envidiar a mi propia neurona?
Diminua estrella
atravesada por eléctricas señales,
y transmisores químicos,
que la bombardean de vos.
-Sin duda, ¡la envidio!
Ella porta con orgullo tu concepto
Se emociona, se conmueve al percibirte.
teñida de tu esencia existe
constelando con el resto,
mas, destinada a vos.
¡Urge proteger a la amada neurona!
El corazón envía custodios al cerebro.
temiendo atentados al hipocampo.
Ella, desafiando a la ciencia,
Engendra otras portadoras,
te hace INMORTAL,
como en mi memoria.
Diminua estrella
atravesada por eléctricas señales,
y transmisores químicos,
que la bombardean de vos.
-Sin duda, ¡la envidio!
Ella porta con orgullo tu concepto
Se emociona, se conmueve al percibirte.
teñida de tu esencia existe
constelando con el resto,
mas, destinada a vos.
¡Urge proteger a la amada neurona!
El corazón envía custodios al cerebro.
temiendo atentados al hipocampo.
Ella, desafiando a la ciencia,
Engendra otras portadoras,
te hace INMORTAL,
como en mi memoria.
SINESTESIA
Si te preguntas cómo te amo,
recuerda las caricias del mar
a las tibias arenas cotidianas.
¿Cómo te veo? como una fresca imagen de
Primer amanecer inocente.
Tu voz? susurro de seda
de amantes en la noche.
Me evaporo en nubes de pasión,
cuando apenas me rozas.
Ansío poseer tu perfume,
desatado por el viento y los pétalos.
Transitar tu alma en sinestesia,
acariciar el terciopelo de tu voz,
percibir el aroma de tus visiones cotidianas,
escuchar el temblor de tu piel
saborear con la aurora
las claras palabras
habitantes de tu razón.
recuerda las caricias del mar
a las tibias arenas cotidianas.
¿Cómo te veo? como una fresca imagen de
Primer amanecer inocente.
Tu voz? susurro de seda
de amantes en la noche.
Me evaporo en nubes de pasión,
cuando apenas me rozas.
Ansío poseer tu perfume,
desatado por el viento y los pétalos.
Transitar tu alma en sinestesia,
acariciar el terciopelo de tu voz,
percibir el aroma de tus visiones cotidianas,
escuchar el temblor de tu piel
saborear con la aurora
las claras palabras
habitantes de tu razón.
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